Pasaje autobiográfico
Carlos Andrés realizo un viaje
épico que realizó en 22 buses y con 480 dólares por toda Sudamérica entre julio
y agosto de 2005, en esa travesía escapó de narcotraficantes en Chiclayo, Perú,
persiguió ladrones en Santiago y celebró con un viejo llamado Claudio la final
de la copa libertadores al calor de una botella de vino Carmen, lo expulsarían
de un café con piernas por razones desconocidas y luego de conocer la nieve en
la base del Aconcagua, se maravilló en Buenos Aires con la arquitectura porteña
y con una bailarina callejera de tango que hizo que su celoso novio lo
persiguiera por las calles de Belgrano; se sentó en el mismo banco al lado de
la estatua de Ceres en el parque Lezama, en donde Martín se abandonaba a sus
pensamientos al principio de la novela" sobre héroes y tumbas" de
Ernesto Sábato y en Iguazú se sintió solo ante tanta inmensidad, coqueteó en
Paraguay entre mate y tereré, pero se perdió en el imponente chaco donde fue
hechizado mediante el fuego por un indio Guaraní del que torpemente se burló,
fue cómplice forzoso de contrabandistas que venían desde Brasil hasta villa
montes, Bolivia, rompería el vidrio de la puerta de un bus en Cochabamba,
Bolivia durante un paro de transportistas, volvería a coquetear con las cruceñas
bolivianas y por eso lo dejaría un bus, luego de conocer el Titicaca se cagaría
en Arequipa, Perú, saludaría al Presidente Toledo en Lima un 28 de julio y se
bañaría en huequillas ecuador en el estadero de una colombiana que tuvo el buen
olfato de regalarle el servicio de ducha; con 10 dólares cruzaría Ecuador, y
comería con pesos en la esperada Ipiales, luego meditó en el cerro Benalcázar
de Popayán y evitaría que en una requisa del ejercito en el Puracé le quitaran
las balas que trajo desde el chaco y que habían reposado allí desde la guerra
de1935, llegó a Neiva con 1000 pesos que ni gastaría en el Bus, pues llegó a
pie a su casa en Andalucía 3.

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